Sevilla, (EFE).- Un millón de personas fallecen anualmente por suicidio en el mundo, y uno de cada veinte intentos de muerte por este procedimiento se consuma en España, según los datos expuestos hoy en el X Congreso Nacional de Psiquiatría, que se celebra en Sevilla.

La mortalidad por suicidio es más elevada que el número total de muertes que se producen cada año por guerra y homicidio combinados, según destacó hoy un comunicado de este cónclave científico. El suicidio es un problema importante de salud pública en muchos países y es la causa principal de muertes entre adolescentes y jóvenes adultos. Se estima que se producen entre 10 ó 20 intentos de suicidio por cada muerte que se consuma por este procedimiento, aunque cada tentativa "desde el punto de vista de la lesión, es un indicador de un dolor emocional, infelicidad y/o enfermedad mental", añadió el comunicado. La carga del sufrimiento por suicidio puede tener un impacto emocional profundo y duradero para los miembros de las familias que, a menudo se manifiestan preocupadas y angustiadas sobre el riesgo de nuevos intentos de comportamiento suicida y sobre sus responsabilidades para intentar prevenir futuros intentos. Las investigaciones recientes han determinado que la enfermedad mental "es el factor más importante que predispone al comportamiento suicida" y que los enfermos mentales presentan un riesgo de suicidio diez veces mayor que aquellas personas que no sufren estas patologías. La depresión es el trastorno más común entre los suicidas, ya que cerca de dos tercios de las personas que mueren por este motivo sufrían depresión en el momento de su fallecimiento. Los antecedentes familiares de suicido constituyen igualmente un elevado riesgo de comportamiento suicida, con un riesgo cuatro veces mayor de comportamiento suicida entre los allegados de quienes hicieron tentativas de suicidio, comparados con las familias que no presentan ninguna historia de comportamiento suicida. La gran variación de tasas de suicidio entre países o en el interior de un mismo país (por ejemplo, las diferencias entre medio urbano y rural) muestran la importancia de los factores sociales y de otros elementos ambientales en estos fallecimientos. Las anomalías bioquímicas del cerebro, en particular de los receptores de la serotonina, ligados a la impulsividad y la agresividad, parecen contribuir también a un aumento del riesgo de suicidio.EFE