El melanoma puede detectarse en sus inicios. Todo el mundo puede desempeñar una función importante en la detección temprana del cáncer de la piel, cuando es curable.

¿Es posible detectar el melanoma en sus primeras etapas?

El melanoma puede detectarse en sus inicios. Todo el mundo puede desempeñar una función importante en la detección temprana del cáncer de la piel, cuando es curable. Parte de un examen de rutina relacionado con el cáncer debe incluir una inspección de la piel por parte de un profesional de la salud calificado para diagnosticar el cáncer de la piel. Los médicos deben estar dispuestos a discutir cualquier reserva que el paciente pueda tener acerca de este examen. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda hacerse un examen de rutina relacionado con el cáncer que incluya un examen de la piel, cada tres años para las personas entre 20 y 40 años de edad, y todos los años para cualquier persona mayor de 40 años.

También es importante que usted se revise la piel, preferiblemente una vez al mes. Usted deberá conocer el patrón de los lunares, las imperfecciones, las pecas y otras marcas que tenga en la piel para poder detectar cualquier cambio. Lo mejor es hacerse el autoexamen frente a un espejo de cuerpo entero. Para las áreas difíciles de ver puede usarse un espejo de mano.

Su cónyuge o su pareja puede ayudarle con estos exámenes, especialmente cuando se trate de áreas difíciles de ver, tales como la región lumbar o la parte posterior de los muslos. Deben examinarse todas las áreas, incluyendo las palmas de las manos y las plantas de los pies, la región lumbar y la parte posterior de las piernas. Asegúrese de mostrarle a su médico cualquier área que le preocupe. Los amigos y familiares también pueden ayudar señalándose unos a otros aquellas áreas de la piel que tengan un aspecto anormal. Asegúrese de pedirle a su médico que le observe las áreas que usted tenga dificultad para ver. En los hombres, aproximadamente uno de cada tres melanomas se encuentra en la espalda.

Aquellas manchas de la piel que muestren cambios de tamaño, forma o color deben evaluarse de inmediato. Cualquier llaga, protuberancia, imperfección, marca o cambio en el aspecto o la sensación de un área de la piel pudiera ser una señal de cáncer o una advertencia de que puede producirse. La piel puede volverse escamosa o áspera, o bien empezar a sangrar o a exudar. Pudiera experimentar picazón, dolor o sensibilidad, y es posible que se inflame y se enrojezca.

Debido a que los lunares pueden convertirse en melanomas, o indicar un mayor riesgo de melanoma, es importante conocer la diferencia entre un melanoma y un lunar ordinario. A veces esto puede ser difícil, por lo que usted debe enseñarle a su médico cualquier lunar que le resulte dudoso.

Por lo general, un lunar normal es una mancha de color uniforme café, canela o negro en la piel. Puede ser plano o prominente, redondo u ovalado. Generalmente, los lunares miden menos de 6 milímetros (1/4 de pulgada) de diámetro (aproximadamente el ancho de una goma de lápiz). El lunar puede estar presente al momento de nacer o bien puede aparecer durante la infancia o la juventud. Pueden aparecer varios lunares al mismo tiempo, especialmente en las áreas de la piel expuestas al sol.

Una vez que se ha originado un lunar, por lo general conservará el mismo tamaño, forma y color por muchos años. Eventualmente, los lunares pueden desaparecer en las personas de mayor edad.

La mayoría de las personas tienen lunares, y casi todos son inofensivos; pero es importante reconocer en un lunar los cambios que pudieran sugerir que se está formando un melanoma.

Signos y síntomas del melanoma

La regla del ABCD puede ayudar a distinguir un lunar normal de un melanoma.

Asimetría: La mitad del lunar no corresponde a la otra mitad.

Bordes irregulares: Los bordes del lunar son desiguales o dentados.

Color: El color del lunar no es uniforme. Puede tener diferentes tonalidades de canela, café o negro y, a veces, áreas rojas, azules o blancas.

Diámetro: El lunar mide más de 6 milímetros (alrededor de 1/4 de pulgada) de ancho, aunque, en años recientes, los médicos están encontrando un mayor número de melanomas con un diámetro que oscila entre 3 y 6 milímetros.

Entre otros signos importantes de melanoma se encuentran los cambios de tamaño, forma o color de un lunar. Algunos melanomas no se ajustan a la regla ABCD descrita anteriormente, por lo que resulta particularmente importante estar pendiente de los cambios en las lesiones de la piel.

¿Cómo se diagnostica el melanoma?

Si el aspecto anormal de un área de su piel sugiere la posibilidad de un cáncer de la piel, se deberán emplear otras pruebas y exámenes clínicos para tener la seguridad de que se trata de un cáncer de la piel tipo melanoma, tipo no-melanoma o de otro problema de la piel. 

Historia y examen físico

Por lo general, el primer paso es que su médico obtenga su historia clínica (preguntas acerca de los síntomas y los factores de riesgo). Es probable que el médico le pregunte qué edad tiene, cuándo le apareció por primera vez la marca en la piel y si ésta ha cambiado de tamaño o de aspecto. También puede preguntarle si en el pasado usted estuvo expuesto a condiciones reconocidas como causantes de cáncer de la piel y si algún miembro de su familia ha tenido este tipo de cáncer.

Durante el examen físico, el médico observará el tamaño, la forma, el color y la textura del área en cuestión, y si ésta sangra o se descama. Se le examinará el resto del cuerpo para ver si tiene manchas o lunares que puedan estar relacionados con el cáncer de la piel. El médico podrá también examinar los ganglios linfáticos de las áreas de la ingle, las axilas o el cuello cercanas al área de piel que presenta la anomalía. El aumento de tamaño de los ganglios linfáticos pudiera sugerir la propagación de un melanoma. 

Tipos de biopsia de piel

Si el médico piensa que puede estar presente un melanoma, éste tomará una muestra de piel del área sospechosa para examinarla con un microscopio. Esto se llama una biopsia de piel. Para hacer una biopsia de piel, pueden utilizarse diferentes métodos. El método elegido depende del tamaño del área afectada y de su localización en el cuerpo. Cualquier biopsia puede dejar una cicatriz. Puesto que diferentes métodos producen diferentes tipos de cicatrices, usted debe pedir información al médico acerca de las biopsias y las cicatrices antes de llevar a cabo el procedimiento.

Todas las muestras de biopsias de la piel se examinan con un microscopio. La muestra de piel se envía a un patólogo, un médico que ha sido especialmente adiestrado para realizar el examen microscópico y el diagnóstico de las muestras de tejido. A menudo, la muestra de piel se envía a un dermatopatólogo, un médico que ha recibido capacitación adicional en el diagnóstico a partir de muestras de piel y que pudiera tener más experiencia con ciertos tipos de cáncer que un patólogo general.

Todas las biopsias de piel se llevan a cabo con anestesia local. Usted sentirá un ligero pinchazo de aguja y una leve sensación de ardor con cierta presión durante menos de un minuto, pero ningún dolor.

Biopsia por raspado: Después de insensibilizar el área con un anestésico local, el médico "raspa" las capas superiores de la piel (la epidermis y la parte más superficial de la dermis) con una hoja de bisturí. La biopsia por raspado resulta útil para diagnosticar muchos tipos de enfermedades de la piel y para tratar los lunares benignos, pero no se recomienda si se sospecha la presencia de un melanoma, debido a que es posible que la muestra tomada mediante la biopsia por raspado no tenga el grosor suficiente para precisar la profundidad de extensión del melanoma.

Biopsia por punción: La biopsia por punción extrae una muestra de piel más profunda. Para este tipo de biopsia, el médico utiliza un instrumento que parece un cortador de galletitas redondas muy pequeño. Una vez insensibilizada la piel con anestesia local, el médico hace girar el instrumento sobre la superficie de la piel hasta que éste atraviesa todas las capas de la misma, incluyendo la dermis, la epidermis y las partes superiores de la hipodermis. Generalmente no se recomienda este procedimiento cuando se sospecha la presencia de un melanoma.

Biopsias incisionales y escisionales: Si el médico tiene que examinar un tumor que compromete las capas más profundas de la piel, realizará una biopsia incisional o escisional. Se utiliza un bisturí para cortar a través del espesor completo de la piel. Se extrae una cuña o elipse de piel para hacer un examen adicional, y los bordes de la herida se suturan. La biopsia incisional sólo extrae una parte del tumor. La extirpación total del tumor se llama biopsia escisional. Ambos tipos de biopsia pueden llevarse a cabo con anestesia local. Por lo general, la biopsia escisional es el método de preferencia cuando se sospecha la presencia de un melanoma. 

Diagnóstico de un melanoma metastásico:

Aunque muchos melanomas se curan completamente, algunos se propagan con tanta rapidez que el paciente puede tener grandes masas de melanoma en los ganglios linfáticos, los pulmones, el cerebro, el tracto gastrointestinal o el pulmón, mientras que el melanoma original de la piel sigue siendo pequeño. Es posible que un melanoma que se ha propagado a otras partes del cuerpo no pueda detectarse hasta mucho tiempo después de haberse extirpado el melanoma original de la piel.

Cuando esta propagación ha tenido lugar, el melanoma que ha hecho metástasis en ciertos órganos pudiera confundirse con un cáncer que se origina en ese órgano. Por ejemplo, un melanoma que se ha propagado al pulmón puede confundirse con un cáncer primario del pulmón (que empieza en el pulmón). Existen pruebas especiales que pueden hacerse o muestras de biopsia que pueden indicar si se trata de un melanoma o de algún otro tipo de cáncer. Esto es importante debido a que los diferentes tipos de cáncer suelen recibir diferentes tratamientos.

¿Cómo se clasifican por etapas el melanoma?

La clasificación por etapas es un proceso para determinar qué tan propagado está un cáncer. Esto incluye la descripción de su tamaño, así como si se ha propagado a otros órganos. Un sistema de clasificación es una manera estándar de resumir qué tan lejos se ha propagado un cáncer.

El sistema que se usa con más frecuencia para clasificar un melanoma es el sistema TNM. En este sistema se le asigna a cada cáncer una categoría T, una categoría N y una categoría M.

– La categoría T se basa en el grueso del tumor y si está ulcerado (ausencia de la capa de la piel que cubre al melanoma).

– La categoría N refleja si el melanoma se ha propagado a los ganglios (nódulos) linfáticos (grupos de células del sistema inmunológico en forma de pequeños frijoles que ayudan al cuerpo a combatir las infecciones y el cáncer) cercanos al melanoma. La categoría N también refleja si las células del melanoma han comenzado a propagarse a los ganglios linfáticos y se encuentran en los canales linfáticos que conectan los ganglios linfáticos.

– La categoría M indica si hay metástasis a órganos distantes.

En la clasificación TNM, la información sobre el tumor, los ganglios linfáticos y la metástasis se combina de acuerdo con un proceso llamado agrupación por etapas para asignar una etapa. La etapa se describe usando 0 y números romanos del I al V.

Se realizan varios procedimientos para recopilar la información sobre un melanoma y si se ha propagado a los ganglios linfáticos y órganos distantes. Esta información se usa para asignar las categorías T, N y M y una etapa.

Examen de la biopsia de piel

Es importante medir el tamaño de un melanoma bajo un microscopio ya que se considera que la medida de su grosor es la mejor manera de determinar el pronóstico del paciente (la expectativa de supervivencia).

El patólogo que examina la muestra de la biopsia de piel mide el grosor del melanoma bajo el microscopio con un instrumento llamado micrómetro, el cual se parece a una regla. Este técnica se conoce como medición de Breslow. Mientras más delgado sea el melanoma, mejor será el pronóstico. En general, los melanomas menores de 1 milímetro (mm) de profundidad (aproximadamente 1/25 de una pulgada o el diámetro de un punto o una coma) tienen muy pocas probabilidades de propagarse. A medida que el melanoma se va haciendo más grueso, tiene mayores probabilidades de propagarse. El grosor del melanoma también guía en la selección del tratamiento.

Otro sistema describe el grosor de un melanoma en relación con su penetración en la piel, en vez de su medida en sí. El nivel de Clark de un melanoma usa una escala del I al V (siendo los números más altos los indicativos de un melanoma más profundo) para describir:

– Si el cáncer permanece en la epidermis (nivel de Clark I).

-Si el cáncer ha comenzado a penetrar la dermis superior (nivel de Clark II).

-Si el cáncer afecta la mayor parte de la dermis superior (nivel de Clark III).

– Si el cáncer ha penetrado la dermis inferior (nivel de Clark IV).

– Si el cáncer ha penetrado muy profundo en la hipodermis (nivel de Clark V).

En la clasificación más nueva, la medición de Breslow del grosor ha reemplazado el nivel de penetración de Clark como el primer factor de pronóstico. Esto se debe a que la medición del grosor es más fácil y depende menos del juicio del patólogo. Sin embargo, algunas veces el nivel de Clark nos indica que un melanoma está más avanzado de lo que pensábamos de acuerdo con la medición de Breslow. Por este motivo, se usan ambos sistemas para describir un melanoma.

En cualquiera de los sistemas, se dice que el melanoma tiene peor pronóstico si el patólogo dice que está ulcerado (ausencia de la capa que recubre la piel).

Procedimientos y pruebas para detectar metástasis

Aspiración con aguja fina (FNA, por sus siglas en inglés): La aspiración con aguja fina usa una jeringa con una aguja fina para extraer fragmentos de tejido muy pequeños de un tumor. La aguja es más pequeña que la que se usa en los análisis de sangre. Algunas veces se usa un anestésico local para adormecer el área. Esta prueba muy pocas veces causa mucha molestia y no deja cicatriz. No se usa para el diagnóstico de lunares sospechosos, pero podría usarse como biopsia para los ganglios linfáticos grandes cercanos a un melanoma para determinar si el melanoma ha hecho metástasis (se ha propagado). Algunas veces se usa una tomografía computarizada (conocida en inglés como "CT scan") para guiar la aguja en un tumor en un órgano interno, como el pulmón o el hígado. Se puede usar esta prueba si el médico sospecha que el melanoma se ha propagado a estos órganos.

Biopsia quirúrgica (escisional) de los ganglios linfáticos: Este procedimiento implica la extirpación quirúrgica de los ganglios linfáticos anormalmente grandes a través de una incisión en la piel. Generalmente se usa anestesia general. A menudo se realiza este procedimiento si el tamaño de un ganglio linfático sugiere la propagación del melanoma, pero la FNA no encontró ninguna célula del melanoma.

Biopsia de los ganglios centinelas: Éste es un nuevo procedimiento muy prometedor que todavía no está estandarizado, por lo que diferentes médicos no están de acuerdo en cuanto a los casos en que debe usarse la biopsia de ganglios centinelas. Este procedimiento puede detectar los ganglios linfáticos que drenan líquido linfático del área de piel donde se formó el melanoma. Estos ganglios linfáticos deberán examinarse entonces para verificar si el melanoma se ha propagado, ya que, si el melanoma se propaga, estos ganglios linfáticos serán el primer lugar al que irá.

Un cirujano inyecta una pequeña cantidad de una sustancia química radiactiva o colorante azul inofensivo en el área del melanoma. Al cabo de aproximadamente una hora, se examinan los ganglios linfáticos para determinar cuál de éstos está drenando líquido linfático de la piel cercana al melanoma. Si se ha utilizado el colorante azul, éste se hará visible. Si se ha inyectado un marcador químico radiactivo, se utilizará un pequeño contador Geiger. Una vez detectado el ganglio linfático pertinente (el cual estará azul o radiactivo), llamado ganglio centinela, éste se extirpa para examinarlo con el microscopio. Si se encuentran células de melanoma en este ganglio linfático, los ganglios linfáticos restantes en esta área se extirpan quirúrgicamente. Si el ganglio centinela no contiene células de melanoma, puede prescindirse de la cirugía de los demás ganglios linfáticos.

Si un ganglio linfático cercano a un melanoma está anormalmente grande, generalmente no se usa una biopsia de ganglio centinela, sino que se realiza una FNA o una biopsia quirúrgica de ese ganglio linfático.

Estudios por imágenes

Radiografías: Algunas veces el médico ordenará radiografías del tórax para determinar si hay propagación del melanoma.

Tomografía computarizada (CT): Si su médico sospecha la presencia en algún lugar de un melanoma metastásico, puede ordenar tomografías computarizadas del cerebro o de otras partes del cuerpo. La tomografía computarizada usa múltiples imágenes de rayos X desde varios ángulos, que luego combina una computadora para producir una imagen transversal detallada del cuerpo.

Imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés): Este procedimiento se parece a la tomografía computarizada ya que produce imágenes transversales del cuerpo. A diferencia de la CT, la MRI también produce secciones longitudinales del cuerpo y no usa rayos X, sino un resorte magnético grande que activa las moléculas para producir una imagen.

Gammagrafía nuclear: En este procedimiento se inyecta en una vena una sustancia química radiactiva (en muy bajas dosis). Se detecta la radiactividad en el cuerpo o parte del cuerpo con un tipo de cámara especial. Si el melanoma se ha propagado a los huesos o al hígado, generalmente la gammagrafía detectará esta propagación.

Descripción de las etapas agrupadas

Estas descripciones se basan en las definiciones actuales del sistema de clasificación por etapas TNM. En el año 2000 se propuso un nuevo sistema de clasificación por etapas, pero todavía no se ha adoptado oficialmente y se describe en paréntesis y en itálicas.

Etapa 0: El melanoma es in situ, es decir afecta la epidermis, pero no se ha propagado a la dermis. A esta etapa se le llama también nivel I de Clark (Sistema nuevo: no cambió).

Etapa I: Basada en la medición de Breslow, el melanoma es un tumor de bajo riesgo (menor de 1 1/2 mm o alrededor de 1/16 de pulgada de grosor). Utilizando el sistema de Clark, esto puede ser nivel II o III. Parece estar localizado en la piel y no se ha encontrado en los ganglios linfáticos ni en órganos distantes.

(Sistema nuevo: el grosor Breslow es menor de 2 mm sin ulceración y menor de 1 mm con ulceración. El melanoma no afecta a los ganglios linfáticos ni los órganos distantes.)

Etapa II: El melanoma tiene un grosor Breslow mayor de 1 1/2 mm (alrededor de 1/16 de pulgada) o puede tener un nivel de Clark de IV o V. Todavía parece estar localizado en la piel y no se ha encontrado en los ganglios linfáticos ni en órganos distantes.

(Sistema nuevo: el grosor Breslow puede ser mayor de 1 mm con ulceración o mayor de 2mm sin ulceración, y el melanoma no afecta los ganglios linfáticos ni los órganos distantes.)

Etapa III: El melanoma se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos al área de la piel afectada. No hay propagación a distancia. El grosor del melanoma no se considera, aunque generalmente es grueso en las personas con melanoma en etapa III.

Etapa IV: El melanoma se ha propagado más allá del área original de la piel y de los ganglios linfáticos cercanos hacia otros órganos tales como los pulmones, el hígado o el cerebro o a áreas distantes de la piel o de los ganglios linfáticos. No se considera ni el estado de los ganglios linfáticos ni el grosor, pero, en general, el melanoma será grueso y se habrá propagado a los ganglios linfáticos.

Tasas de supervivencia según la etapa

La tasa de supervivencia a 5 años se refiere al porcentaje de pacientes que vive al menos 5 años después de su diagnóstico de cáncer. Muchos de estos pacientes viven mucho más de 5 años después de su diagnóstico, y las tasas a 5 años se utilizan para producir una forma estándar de discusión del pronóstico. Las tasas relativas de supervivencia a 5 años indican que el paciente murió a causa del melanoma y no a causa de otra enfermedad. Éstas se consideran la manera más precisa de describir el pronóstico para las personas con un tipo y etapa particular de cáncer. Por supuesto, las tasas de supervivencia a 5 años están basadas en pacientes diagnosticados y tratados inicialmente hace más de 5 años. Las mejoras en el tratamiento dan con frecuencia como resultado una perspectiva más favorable para los pacientes diagnosticados recientemente.

-La tasa relativa de supervivencia a 5 años para el melanoma en etapa 0 es de 97%.

-La tasa relativa de supervivencia a 5 años para el melanoma en etapa I es mayor de 90%.

– La tasa relativa de supervivencia a 5 años para el melanoma en etapa II y III es de aproximadamente 80% y 50% respectivamente.

-La tasa relativa de supervivencia a 5 años para el melanoma en etapa IV es de aproximadamente 20%.