La colecistitis es la inflamación de la pared de la vesícula biliar y del revestimiento abdominal circundante. Por lo general, la colecistitis se debe a la presencia de cálculos en el conducto cístico, que conecta la vesícula biliar con el conducto hepático.

¿Qué es la colecistitis? 

La colecistitis es la inflamación de la pared de la vesícula biliar y del revestimiento abdominal circundante. Por lo general, la colecistitis se debe a la presencia de cálculos en el conducto cístico, que conecta la vesícula biliar con el conducto hepático. Otras causas de la colecistitis pueden incluir las siguientes:
Infección bacteriana en el sistema de conductos biliares
El sistema de conductos biliares es un sistema de drenaje que transporta la bilis desde el hígado y la vesícula hasta la zona del intestino delgado llamada duodeno.
Tumor del páncreas o del hígado
Disminución de la circulación sanguínea a la vesícula biliar
Esto puede suceder a veces con la diabetes.
Sedimentos en la vesícula biliar 

Estos “sedimentos” son un material muy denso que la bilis no puede absorber y que, por lo general, afectan a las mujeres embarazadas o a los individuos que han sufrido una rápida pérdida de peso.
La colecistitis puede producirse de forma repentina o gradual a lo largo de muchos años. 

¿Cuáles son los síntomas de la colecistitis? 

Un típico ataque de colecistitis dura por lo general entre dos y tres días. A continuación se enumeran los síntomas más comunes de los cálculos en la vesícula. Sin embargo, cada persona puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir: 
Dolor intenso y repentino en la parte superior derecha del abdomen.
Ataques de dolor recurrentes por varias horas después de las comidas.
Dolor (que a menudo empeora al respirar profundamente y se extiende a la parte inferior del omóplato derecho).
Náuseas.
Vómitos.
Rigidez de los músculos abdominales del lado derecho.
Fiebre moderada.
Escalofríos.
Ictericia – color amarillo de la piel y de los ojos.
Picazón (poco frecuente).
Heces blandas y de color claro.
Pesadez abdominal.
Los síntomas de la colecistitis pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos. Consulte siempre a su médico para obtener un diagnóstico. 

¿Cómo se diagnostica la colecistitis? 

Además del examen y la historia médica completa, los procedimientos para diagnosticar la colecistitis pueden incluir los siguientes: 

Ecografía (También llamada sonografía) – técnica de diagnóstico de imágenes que usa ondas sonoras de alta frecuencia para crear una imagen de los órganos internos. Las ecografías se usan para visualizar los órganos internos del abdomen como hígado, bazo y riñones, y para evaluar el flujo sanguíneo a través de varios vasos.
Centellografía hepatobiliar – técnica de diagnóstico por imagen del hígado, los conductos biliares, la vesícula biliar y la porción superior del intestino delgado. 

Colangiografía – examen de rayos X de los conductos biliares mediante una tintura de contraste intravenosa (IV).
Colangiografía percutánea transhepática (PTC) – se introduce una aguja a través de la piel en el hígado donde se encuentra depositado el medio de contraste y las estructuras de los conductos biliares pueden ser visualizadas en una placa de rayos X.
Colangiopancreatografía endoscópica retrógrada (ERCP) – procedimiento que le permite al médico diagnosticar y tratar problemas del hígado, la vesícula biliar, los conductos biliares y el páncreas. El procedimiento combina la radiografía y el uso de un endoscopio, un tubo largo y flexible con luz. El endoscopio se introduce por la boca y la garganta del paciente, y luego a través del esófago, el estómago y el duodeno. El médico puede examinar el interior de estos órganos y detectar cualquier anomalía. Luego se pasa un tubo a través del endoscopio y se inyecta un medio de contraste que permite que los órganos internos aparezcan en una placa de rayos X. 

Tomografía computarizada (También llamada TC o TAC) – este procedimiento de diagnóstico por imagen utiliza una combinación de tecnologías de rayos X y computadoras para obtener imágenes transversales (a menudo llamadas "rebanadas") del cuerpo, tanto horizontales como verticales. Una TC muestra imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo, incluidos los huesos, los músculos, el tejido adiposo y los órganos. Las tomografías computarizadas muestran más detalles que las radiografías generales. 

Tratamiento para la colecistitis: 

El tratamiento específico para la colecistitis será determinado por su médico basándose en lo siguiente:
Su edad, su estado general de salud y sus antecedentes médicos.
Qué tan avanzada está la enfermedad.
Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
Las expectativas para la evolución de la enfermedad.
Su opinión o preferencia. 

El tratamiento de la colecistitis aguda por lo general implica internación en el hospital para reducir la estimulación a la vesícula biliar. Para combatir la inflamación, la infección o ambos, lo habitual es la administración de antibióticos. A veces, la vesícula biliar se extirpa quirúrgicamente. 

Otras opciones de tratamiento pueden incluir lo siguiente: 

Terapia de disolución oral – medicamentos elaborados con ácidos biliares que se utilizan para disolver los cálculos.
Medicamentos (para impedir la formación de cálculos en la vesícula).
Tratamiento del dolor.El pronóstico general de la colecistitis es favorable. En ciertos individuos, pueden surgir complicaciones si hay otros órganos involucrados. Los cálculos biliares pueden regresar al sistema de conductos biliares después de la extirpación quirúrgica de la vesícula.
Una dieta adecuada. 

CONSEJOS DIETETICOS 

¿CÓMO COCINAR Y CONDIMENTAR? 

Preferir aquellas técnicas culinarias que menos grasa aportan a los alimentos: al agua -cocido, hervido, al vapor o escalfado-, rehogado, a la plancha, al horno y papillote
Evitar: fritos, rebozados, empanados, guisos y estofados .
Para que la comida resulte más apetitosa se pueden emplear diversos condimentos:

– Ácidos: vinagre de manzana o vino, zumo de limón.
– Aliáceos: evitar los carminativos que estimulan las secreciones digestivas -ajo, cebolla, chalota, puerro- según tolerancia individual
– Hierbas aromáticas: Ayudan a la digestión el estragón, eneldo, laurel, tomillo, romero…
– Evitar las especias fuertes: pimienta (negra, blanca, cayena y verde), pimentón, guindilla 

ALIMENTOS ACONSEJADOS 

Leche y lácteos: Productos desnatados.
Carnes, pescado, huevos y sus derivados: Carnes con poca grasa, pescado blanco, huevos revueltos, en tortilla, escalfados o pasados por agua, fiambre de pollo o pavo.
Cereales, patatas y legumbres: Todos salvo los indicados en "alimentos limitados". Evitar la legumbre cocinada entera.
Cereales, patatas y legumbres: Todos salvo los indicados en "alimentos limitados". Evitar la legumbre cocinada entera.
Verduras y hortalizas: Todas salvo las indicadas en alimentos "limitados. Se suelen tolerar mejor cocidas y en puré.
Frutas: Frescas maduras, batidas, asadas, en compota, en puré.
Bebidas: Agua, caldos desgrasados, infusiones suaves, zumos no azucarados (salvo el de naranja), bebidas sin gas.
Grasas: Aceite de oliva y semillas (girasol, maíz, soja), mantequilla o margarina (se toleran mejor en crudo)
ALIMENTOS PERMITIDOS (Consumo moderado y ocasional)
Leche y lácteos: Leche y lácteos: Cuajada y yogur entero, natural, de aromas o con frutas, queso fresco tipo Burgos.
Jamón serrano y jamón york magros
Cereales: Cereales de desayuno azucarados ni integrales, galletas tipo María
Legumbres: Pasadas por el chino o pasapurés para eliminar los "hollejos", probar tolerancia.
Bebidas: Zumos comerciales (no ácidos ni de naranja), fruta en almíbar sin el jugo
Grasas: mayonesa light (menos grasa que las convencionales).
Otros productos: Miel (puede dar acidez), bollería y repostería sencillas (las que en composición más se parecen al pan: bollo suizo, bizcochos de soletilla), gelatina de frutas. 

ALIMENTOS LIMITADOS (consumir de forma esporádica o en pequeñas cantidades) 

Leche y lácteos: Todos, salvo los indicados en alimentos aconsejados y permitidos.
Carnes grasas, productos de charcutería, embutidos grasos, foie gras, patés, vísceras, pescado azul, huevos duros, pescados en escabeche o en salazón (bacalao, arenques…).
Cereales y legumbres: Pan fresco recién horneado tipo baguette y pasta poco cocida (fermentan en el estómago y crean molestias), cereales integrales y legumbres cocinadas con ingredientes grasos (morcilla, tocino…).
Verduras: Flatulentas (col, coliflor, repollo, coles de Bruselas, alcachofas, cebolla y pimiento en crudo)
Frutas: Fruta no madura y cruda, frutas ácidas, naranjas, frutas secas y frutas confitadas.
Bebidas: Café, descafeinado y té fuertes, bebidas con extractos de café o de guaraná, zumo de naranja, bebidas con chocolate, con gas y las alcohólicas.
Grasas: Todas.
Otros productos: Fritos grasos, pastelería y repostería, chocolate y salsas grasas, salsas picantes