Hablamos de estreñimiento cuando tenemos una evacuacion intestinal infrecuente (menos de 3 veces por semana) y cuando se produce un esfuerzo defecatorio excesivo

¿Qué es el estreñimiento?

El estreñimiento es un síntoma no una enfermedad. Los pacientes al referirse a él, no dan una definición uniforme. Nuestros mayores habitualmente tienen una idea particular de su hábito intestinal, considerando estreñimiento la emisión de deposiciones infrecuentes, la emisión de heces demasiado duras y/o pequeñas, dificultad en expulsión de éstas o sensación de evacuación incompleta.
En la práctica clínica, se define el estreñimiento por 2 criterios:
     1) Defecación infrecuente: menos de 3 deposiciones semanales. 
     2) Esfuerzo defecatorio excesivo: cuando este ocurre en más del 25% de las defecaciones.

¿Cuál es su importancia en el anciano?
Representa uno de los grandes Síndromes Geriátricos por su prevalencia, sus graves complicaciones y su importante incidencia en la calidad de vida del anciano.
Aunque es muy difícil conocer la frecuencia real del estreñimiento, ya que no todos los ancianos con este síntoma acuden al médico, y a la inversa, muchos tienen una idea equivocada del ritmo intestinal normal. Circunstancias estas, que enmascaran los resultados de los estudios epidemiológicos e influyen también en el autoconsumo desmedido de laxantes entre los ancianos (30-50% de los ancianos toman habitualmente o esporádicamente laxantes).
Aún así, se sabe que el estreñimiento es uno de los problemas más frecuentes en las personas de edad avanzada, de forma que entre un 2%-12% de los mayores de 65 años que viven en la comunidad, y hasta un 80% de los institucionalizados lo sufren. Porcentaje que aumenta exponencialmente con la edad. Mientras que afecta, según distintos estudios, por igual a ambos sexos.

¿Qué tipos de estreñimiento existen?

El estreñimiento se puede clasificar en función de varios criterios, como son: 
Duración:
     *Pasajero: es el que aparece ocasionalmente y por lo general se debe a alteraciones o interrupciones en los hábitos de vida del anciano como, cambios de domicilio o de dieta, toma de algún nuevo medicamento con características astringentes.
     *Crónico o Habitual: se caracteriza por presentarse en períodos que se prolongan en el tiempo , y en él inciden desde malos hábitos higiénico-dietéticos hasta distintas enfermedades. Se denomina Crónico cuando persiste por un período superior a 6 meses o un año.
Causa: A pesar de que existen cambios fisiológicos con la edad como son, la atrofia de la mucosa intestinal o la disminución de los movimientos propulsivos del colon, el estreñimiento no se puede considerar como fisiológico en el anciano y siempre debe buscarse su causa.. La etiología del estreñimiento en el anciano es múltiple y muy variada, siendo importante determinar las causas porque algunas pueden conducir al padecimiento crónico de este problema o causar una importante repercusión. Se pueden dividir en 2 tipos de causas:
Causa Conocida:
     * Lesiones estructurales del colon y del canal anal: es en la población anciana donde se observa con mayor frecuencia el estreñimiento por lesiones estructurales.
Destaca por su importancia el Adenocarcinoma de colon, cuya frecuencia se duplica cada década a partir de los 40 años; diverticulitis; colitis isquémica; enfermedad de Crohn.
Otras a considerar son: Vólvulos, alteraciones posquirúrgicas, hernias, fisuras, o las alteraciones higiénico-dietéticas como dieta escasa en fibra, escaso ejercicio, alteraciones emocionales o factores inapropiados del medio ambiental.
     * Alteraciones funcionales secundarias: alteraciones endocrino metabólicas como diabetes, hipotiroidismo; alteraciones neurológicas como, parkinson, demencia, ictus; farmacológicas, que es la causa más frecuente de estreñimiento en el anciano. Aunque existe una lista innumerable de fármacos como codeína, diuréticos, anticolinérgicos, sobre todos destaca el abuso de laxantes. 
Causa Idiopática:
Es aquel en que no se evidencia ninguna causa conocida. Representa la forma más frecuente de estreñimiento de larga evolución en el anciano. Aunque no se encuentra ninguna causa que lo justifique, se han encontrado unas anomalías de la fisiología del colon como alteraciones de la movilidad, con tránsito lento, o en la ampolla rectal como menor sensibilidad rectal, pérdida del tono-contractibilidad rectal y ausencia de reflejo gastro-cólico.

¿Cuál es su clínica y complicaciones?

La molestia más común es la dificultad para la defecación y la impactación rectal de las heces, que con frecuencia se asocia a incontinencia de moco.
Aunque el estreñimiento es normalmente solo una incomodidad, puede tener consecuencias graves para algunos pacientes, sobre todo, en los inmovilizados y los ancianos frágiles. Estas complicaciones son:
Impactación Fecal o Fecaloma:
Es la más frecuente de las complicaciones. Su prevalencia es cercana al 60% en los mayores de 60 años. Se debe a una exposición prolongada de las heces acumuladas en colon y recto, de forma que se compactan y que ni el reflejo evacuatorio ni la musculatura abdominal pueden expulsarlas. Las heces pueden hacerse duras como piedras, sobre todo en el recto, y causar ulceras estercoráceas, prolapso rectal, obstrucción intestinal, incontinencia fecal o perforación. Son frecuentes los retortijones en la parte inferior del abdomen y dolor en la parte baja de la espalda. Pudiéndose presentar como anorexia, síndrome confusional agudo, diarrea por rebosamiento, náuseas o vómitos, retención urinaria o deterioro grave del estado general. Conlleva por tanto una importante morbilidad y tiene una mortalidad asociada de hasta el 16%.
Fisuras Anales:
Son heridas producidas en la piel que circunda el ano por las presiones intrabdominales, que las heces duras y que se pueden ver agravadas por el uso de papel higiénico . 
Hemorroides; Los esfuerzos continuados favorecen la aparicion de hemorroides
Megacolon:
Normalmente es idiopático en los ancianos, aunque el uso crónico de los laxantes, puede dar lugar a una degeneración del plexo mientérico del colon. Se caracteriza por distensión y timpanismo abdominal, asociándose frecuentemente a incontinencia. Con frecuencia puede sufrir sobrecrecimiento bacteriano o un vólvulo.
Vólvulo:
Afecta especialmente al sigma, y a ancianos encamados con patología neuropsiquiátrica o tomadores de anticolinergicos. Tiene una alta mortalidad, ya que el inicio suele ser intermitente o insidioso. Se caracteriza por distensión abdominal variable, dolor cólico abdominal o estreñimiento 
Hernias
Hemorroides internas y/o externas
Riesgo de Cáncer:
Hay algunos estudios que sugieren que el estreñimiento crónico puede ser un factor de riesgo de cáncer de colon y recto, especialmente en mujeres, por el aumento del tiempo de exposición de la mucosa a sustancias cancerígenas. 
Incontinencia fecal:
Es la pérdida de la capacidad de retener líquidos, gases o heces. Su prevalencia es elevada, estimándose en 10,9 varones y 13,3 mujeres por cada mil personas mayores de 65 años. Siendo más frecuente en mujeres y multíparas. Pudiendo ser una causa frecuente de institucionalización. Aunque su etiología es múltiple, su causa más frecuente es el estreñimiento, que por medio de la impactación fecal da la diarrea por rebosamiento. Si la incontinencia es leve se debe a sensibilidad rectal disminuida, y si es severa se debe a lesiones neurológicas, operaciones obstétricas, infecciones que lesionan el músculo puborectal o esfínteres anales. Puede favorecerse por inmovilidad, alteración de hábitos higiénico-dietéticos, problemas de accesibilidad al retrete, entre otros factores. A menudo se asocia a incontinencia urinaria 

LA ALIMENTACION Y EL ESTREÑIMIENTO

ALIMENTOS ACONSEJADOS

Leche y lácteos: Leche entera, semi o desnatada -depende de las necesidades individuales-, pero en especial, se recomienda consumir con mayor frecuencia yogures y otros derivados lácteos poco grasos

Carnes, pescado, huevos y derivados: Todos, con la frecuencia que marcan las recomendaciones de alimentación equilibrada.

Cereales y patatas: Patata (fécula), pastas alimenticias y en cuanto a otros cereales, preferir los integrales (pan, cereales y galletas integrales, muesli) a los refinados y limitar el arroz (astringente) a 1/la-respuesta-medica veces por semana, o mejor aún, combinarlo con legumbres y verduras (arroz con guisantes, paella de verduras, etc.).

Legumbres: Lentejas, garbanzos, alubias, habas, guisantes… Se recomienda combinar solo con patata o arroz y verduras.

Verduras y hortalizas: Todas salvo las flatulentas, preferiblemente una ración diaria en crudo (ensalada).

Frutas: Prácticamente todas; frescas, secas y cocidas, con piel y bien lavadas, salvo las indicadas en "alimentos limitados".

Bebidas: Agua, caldos, infusiones y zumos naturales normales o integrales (con pulpa y por tanto fibra, a diferencia de los normales) que no lleven limón, licuados de frutas…

Grasas Aceite de oliva y semillas (girasol, maíz, soja), mantequilla, margarinas vegetales, mejor en crudo y frutos secos.

ALIMENTOS PERMITIDOS (consumo moderado y ocasional) 

Lacteos: Leche condensada y lácteos con nata o enriquecidos con nata.

Carnes grasas, productos de charcutería y vísceras, pescados en conserva, salazón o ahumados.

Legumbres: Aquellas que se cocinan con ingredientes grasos de origen animal (chorizo, morcilla, tocino, etc.).

Verduras: Evitar las flatulentas como alcachofas, col, coliflor, brócoli, coles de Bruselas, pimiento, pepino, rábanos y rabanetas, cebolla, puerros y ajos según tolerancia; la zanahoria (por su carácter astringente, sólo temporalmente) y los purés pasados por el chino o el pasapurés, ya que de esta forma se pierde la fibra.

Frutas: Fruta en almíbar y frutas confitadas, frutas astringentes como membrillo, pomelo, plátano, manzana rallada, limón.

Bebidas: Té (contiene taninos y es astringente), zumo de limón, de pomelo, de manzana y bebidas alcohólicas.

Grasas: Nata, manteca, tocino y sebos.

Otros: Chocolate (astringente), pastelería y repostería rellenas, con chocolate o bañadas en soluciones azucaradas, golosinas y dulces, etc.

Edulcorantes: sorbitol, sacarina, ciclamato, aspartame.

PUNTOS QUE NO SE DEBEN OLVIDAR

1.- El estreñimiento es la evacuación infrecuente ( menos de 2-3 veces por semana según autores) o difícil de las heces.

2.- En el individuo con hábito intestinal normal la defecación es indolora, no requiere un esfuerzo excesivo y la sensación de vaciamiento del recto es completa mientras que en la persona estreñida faltan alguna o todas estas condiciones.

3.- El estreñimiento no es una enfermedad sino un síntoma, es decir es la consecuencia de una o, más frecuentemente, de varias causas

4.- Las causas más frecuentes de estreñimiento no debido a enfermedad orgánica son los condicionamientos dietéticos, sociales y emocionales.

5.- Una persona que habitualmente no lo padece puede sufrirlo ocasionalmente cuando se interrumpen los hábitos normales de vida: viajes, cambios de dieta, impedimentos físicos y sociales(en particular la disponibilidad inadecuada de servicios higiénicos), toma de determinados medicamentos, estrés y trauma emocional.

6.- El estreñimiento más duradero, incluso crónico, puede ser debido a dieta inadecuada con poca o excesiva fibra, poco líquido, sedentarismo, abuso de determinados laxantes o la costumbre de no responder a la urgencia de defecar debilitándose el funcionamiento normal del intestino. Por otra parte saber que hay situaciones en las que es más corriente como son el embarazo o la edad avanzada.

7.- Un adulto que padece estreñimiento desde hace pocas semanas o unos meses de evolución debe consultar con un médico, ya que este cambio del ritmo de deposiciones puede ser el primer síntoma de diversas enfermedades.

8.- El estreñimiento es habitualmente molesto e incómodo. Debido al aumento del tiempo de permanencia de las heces en el interior del intestino, estas se desecan y endurecen. Como consecuencia más inmediata se puede producir dolor, pero más adelante es posible que se impacten y sean causa de complicaciones de diferente gravedad.

9.- ¿ Cómo podemos prevenir, o en su defecto corregir el estreñimiento?

Las medidas generales que desde un punto de vista habitual hemos de tomar son las siguiente:

* Intentar conseguir un hábito deposicional regular, procurando ir al baño a la misma hora cada día convirtiéndolo en una costumbre regular, no ignorando la urgencia de defecar y dedicando el tiempo necesario. No debemos olvidar la importancia de las características del inodoro así como sus condiciones higiénicas y disponibilidad.
* Realizar ejercicio físico regular, sobre todo aquel en el que intervengan los músculos abdominales, siempre que sea posible o no está contraindicado.
* Regular el consumo de fibra en la dieta (salvado, frutas y verduras) ya que tanto el defecto como el exceso producen respectivamente, heces poco o muy voluminosa de difícil evacuación. · Limitar los alimentos que no tienen fibra o que endurecen las heces como el azúcar refinado, los caramelos, los quesos curados o el arroz.
* Aumentar la ingestión de líquido con la meta de tomar 8 vasos diariamente y ,a menos que este contraindicado, intentando ingerir una bebida tibia o caliente (puede ser agua) 1/2 hora antes de la hora usual de defecación.
* Utilizar laxantes naturales tales como pasas, ciruelas, concentrado de ciruelas, higos, dátiles.
* Evitar el consumo no controlado de otros laxantes.

10.- ¿ Cuándo acudir a su médico?

* Si, a pesar de las medidas adoptadas, no se restaura la normalidad en una o dos semanas.
* Si hay dolor agudo, nauseas o vómitos.
* Ante un cambio repentino, sin causa aparente, en los hábitos intestinales.