La sordera, la incapacidad para oír bien, es un problema importante de salud al que quizá no le prestamos la importancia que se merece.

La sordera, la incapacidad para oír bien, es un problema importante de salud al que quizá no le prestamos la importancia que se merece. Incluso en algunas ocasiones nos permitimos reírnos de quienes padecen este problema, en muchas discusiones quienes no oyen bien todas y cada una de las palabras intervienen para decir algo que ya se había dicho anteriormente, y las risas y las palmaditas en la espalda son frecuentes… "Ponte un sonotone…", risas y sornas que no sólo no le hacen ninguna gracia a quien lo sufre sino que le encierran más y más en su aislamiento interior.

¿Existen factores de riesgo?

Hay personas que presentan más riesgo de padecer problemas de audición por alguna característica de su vida diaria como las siguientes:
– El ruido intenso de las ciudades, las obras, los coches, las sirenas. Si el ruido es tan fuerte que tienes que gritar para que te oigan, ese ruido puede dañarte el oído.

– Actividades profesionales o de ocio muy expuestas al ruido como la caza, el tiro al plato, manipular motores de avión o barco, conducir motocicletas. Los niveles de ruido continuos por encima de los 85 decibelios pueden producir un daño permanente.

– Se prevé que uno de cada cuatro trabajadores que se exponen a altos niveles de ruido en el lugar de trabajo acabarán padeciendo una pérdida auditiva.

– Aquellos que van a acontecimientos deportivos ruidosos, a conciertos de rock o discotecas con música fuerte. El escuchar música fuerte con auriculares durante tan sólo dos horas diarias, puede dañar la audición. los típicos jóvenes que utilizan walkman tienen siempre el volumen a 115 decibelios. Muchos de nuestros universitarios tienen la audición típica de una persona de 40 años.

– La edad es otro factor determinante para la pérdida de la audición, por lo menos en nuestra sociedad. Comienza normalmente a los 32 años en el caso de los hombres y a los 37 en las mujeres.

– El ruido intenso de las ciudades, las obras, los coches, las sirenas. Si el ruido es tan fuerte que tienes que gritar para que te oigan, ese ruido puede dañarte el oído. – Actividades profesionales o de ocio muy expuestas al ruido como la caza, el tiro al plato, manipular motores de avión o barco, conducir motocicletas. Los niveles de ruido continuos por encima de los 85 decibelios pueden producir un daño permanente. – Se prevé que uno de cada cuatro trabajadores que se exponen a altos niveles de ruido en el lugar de trabajo acabarán padeciendo una pérdida auditiva. – Aquellos que van a acontecimientos deportivos ruidosos, a conciertos de rock o discotecas con música fuerte. El escuchar música fuerte con auriculares durante tan sólo dos horas diarias, puede dañar la audición. los típicos jóvenes que utilizan walkman tienen siempre el volumen a 115 decibelios. Muchos de nuestros universitarios tienen la audición típica de una persona de 40 años. – La edad es otro factor determinante para la pérdida de la audición, por lo menos en nuestra sociedad. Comienza normalmente a los 32 años en el caso de los hombres y a los 37 en las mujeres.

– El ruido intenso de las ciudades, las obras, los coches, las sirenas. Si el ruido es tan fuerte que tienes que gritar para que te oigan, ese ruido puede dañarte el oído. – Actividades profesionales o de ocio muy expuestas al ruido como la caza, el tiro al plato, manipular motores de avión o barco, conducir motocicletas. Los niveles de ruido continuos por encima de los 85 decibelios pueden producir un daño permanente. – Se prevé que uno de cada cuatro trabajadores que se exponen a altos niveles de ruido en el lugar de trabajo acabarán padeciendo una pérdida auditiva. – Aquellos que van a acontecimientos deportivos ruidosos, a conciertos de rock o discotecas con música fuerte. El escuchar música fuerte con auriculares durante tan sólo dos horas diarias, puede dañar la audición. los típicos jóvenes que utilizan walkman tienen siempre el volumen a 115 decibelios. Muchos de nuestros universitarios tienen la audición típica de una persona de 40 años. – La edad es otro factor determinante para la pérdida de la audición, por lo menos en nuestra sociedad. Comienza normalmente a los 32 años en el caso de los hombres y a los 37 en las mujeres.

¿Es frecuente?

En la población geriátrica es muy frecuente, oscilando del 25% (entre los mayores de 65 años) al 80% (entre los mayores de 80 años).

¿Cuándo debemos sospechar de que un familiar
nuestro tiene este problema?

– ¿Tiene el volumen de la televisión muy alto todo el tiempo?

– ¿Coge el teléfono, espera un momento y luego perplejo, se lo pasa a otra persona?

– ¿Se le tiene que repetir cualquier comentario una y otra vez?

– ¿Es un pesado porque cuando va al cine no para de preguntar qué es lo que dicen los personajes?

– ¿Tienes que pedir por él en el restaurante porque cuando el camarero le dice el menú él nunca se entera?

nen una voz muy aguda, de bajo volumen y no vocalizan bien.

Y si quieres salir de dudas contesta estas preguntas…

Test para valorar el impacto de la pérdida auditiva (HHIE-S)
Pregunta SÍ
4 ptos NO
0ptos A VECES
2ptos 

¿Se ha sentido avergonzado por el problema de audición cuando ha conocido a una persona? 1 1 1
¿El problema de la audición le ha hecho sentirse frustrado cuando hablaba a miembros de su familia? 1 1 1
¿Tiene dificultades para oír cuando alguien le susurra algo? 1 1 1
¿Se siente incapacitado por su trastorno de la audición? 1 1 1
¿Le causa problemas su trastorno de la audición cuando visita amigos, familiares o vecinos? 1 1 1
¿El problema de la audición le causa que vaya a la Iglesia con menor frecuencia de lo que le gustaría? 1 1 1
¿El trastorno de la audición le provoca tener discusiones con los miembros de su familia? 1 1 1
¿Su Problema de la audición le causa dificultades cuando escucha la televisión o la radio? 1 1 1
¿Siente que alguna dificultad con su oído le limita o le estorba en su vida social y personal? 1 1 1
¿El problema de la audición le causa dificultades cuando va a un restaurante con amigos o familiares? 1 1 1 

Las puntuaciones varían de 0 a 40 

Con cada respuesta "SI" se dan 4 puntos, "NO" se dan 0 puntos y "A VECES" 2 puntos. 

-Resultado entre 0 y 8 puntos: no presenta limitación importante, no necesita estudio. -Resultado mayores de 10 puntos: limitación que precisa estudio, acuda a su médico. 

¿Todas las sorderas son iguales?

No todas las perdidas de audición son iguales. Podemos oír menos por un simple tapón de cerumen que cierre nuestro conducto auditivo externo, por infecciones e inflamaciones del oído que dejan cicatrices en el tímpano, por traumatismos acústicos agudos como explosiones o ruidos muy continuados, tumores, problemas vasculares cerebrales, o por trastornos en el delicado oído interno, incluso por los efectos tóxicos de algunos medicamentos como los aminoglucósidos.

¿Cuál es la más frecuente en los mayores?

Con el envejecimiento se produce una disminución de la sensibilidad auditiva tonal, dificultad de localización de las señales y problemas en la comprensión de la palabra bajo condiciones poco favorables, lo denominamos presbiacucia. Sin que podamos encontrar en estos casos ninguna lesión orgánica concreta. Es un fenómeno biológico que afecta a todas las personas pero que puede ser más o menos severo y será más perjudicial cuanto más precoz sea su inicio.

¿Cómo se manifiesta?

La pérdida de sensibilidad auditiva se produce de forma gradual, progresiva, bilateral y más o menos simétrica, iniciándose por las frecuencias altas.

Se producen dificultades para la comprensión del lenguaje en ambientes ruidosos, con malas condiciones acústicas o en conversaciones muy rápidas; dificultad en la localización de la fuente sonora, con peor comprensión de las conversaciones en grupos numerosos.

La disminución de la audición afecta muy negativamente a la calidad de vida del anciano, es habitual la indiferencia progresiva ante el mundo que le rodea, la desconfianza del entorno, el desarraigo social, participando sólo en conversaciones que se realizan con lentitud o que tratan de algún tema muy conocido por ellos. Son frecuentes los trastornos emocionales como la depresión.

Frecuentemente niegan su dificultad para oír correctamente, generando en ocasiones conflictos familiares. De hecho el paciente acude más frecuentemente a la consulta empujado por sus familiares que de motu propio.

¿Cómo podemos medir su importancia o su gravedad?

Es difícil delimitar qué grado de disminución de la audición podemos considerar como Hipoacusia o perdida auditiva patológica. Podemos emplear muchos instrumentos para valorar la severidad del trastorno: pruebas con diapasones, audiometría tonal, audiometría verbal, timpanometría, reflejo estapedial, valoración del reclutamiento, potenciales evocados auditivos, etc. Pero una prueba muy sencilla y util para delimitar la trascendencia de la hipoacusia en la vida diaria es el HHIE-S (son las siglas de Hearing Handicap Inventory for the Elderly de la Asociación Médica Americana) 

¿Tiene tratamiento?

Primero debemos descartar las causas fácilmente tratables como la presencia de un simple tapón de cerumen.

La Otoesclerosis necesita cirugía, aunque en algunos casos el fluorato sódico asociado al calcio da buenos resultados.

Para la Presbiacusia no existe actualmente una solución quirúrgica adecuada, y el tratamiento médico, salvo en raras ocasiones, no es satisfactorio. Sólo nos queda la colocación de las prótesis auditivas, los audífonos.

¿Cómo podemos ayudar a quien lo padece?

– Hablarle mirándole a la cara. Debemos evitar la conversación a distancia.
– Reducir en lo posible los ambientes ruidosos.
– Pronunciar bien, lentamente y si fuera necesario utilizar gestos.
– Hacer comprender a los familiares y personas que conviven con él su situación. Evitando el aislamiento, la depresión y la incapacitación social.
– Evitar, en la medida de lo posible, medicamentos que puedan dañar el sistema auditivo.

¿Todos los audífonos son iguales?

No todos los audífonos son iguales, en general podemos diferenciar tres tipos generales:

– Los que se colocan dentro del pabellón auditivo (dentro de la oreja) o ITE.
– Los que se colocan en el canal auditivo o ITC.
– Los que se colocan detrás del pabellón auditivo o BTE.

Estos últimos modelos son los más empleados por los ancianos al ser los más fáciles de manipular. Pero se deben utilizar aquellos que:

– Recojan las frecuencias del lenguaje hablado.
– Aumenten los elementos más determinantes del lenguaje hablado como son las consonantes.
– Protejan al paciente de ruidos molestos.
– Eviten oscilaciones exageradas de intensidad.

Los audífonos han sufrido importantes avances en los últimos años con sistemas programables digitalmente así como circuitos que reducen el ruido ambiental, mantienen los sonidos sin llegar a estar sobreamplificados, reducen el ruido que se origina detrás del paciente gracias a técnicas de cancelación de ruidos permitiendo al usuario centrarse en la señal deseada delante de él.

¿Las personas mayores aceptan bien los audífonos?

Los mayores están menos satisfechos con los audífonos que los jóvenes, y su uso disminuye a medida que aumenta la edad. Menos de la mitad de los ancianos portadores de audífonos los usan regularmente.

¿Cuáles son las limitaciones más frecuentes de los audífonos?

Los audífonos no mejoran la audición de la misma manera que las gafas mejoran la vista. Incluso con el aparatito los pacientes seguirán algo sordos, pero mejorarán muchísimo su calidad de vida.

– Las salas ruidosas con superficies duras y pocos muebles tienen muy mala acústica y será difícil poder oír bien.
– Las conversaciones alrededor de una mesa cuando varias personas están hablando a la vez pueden suponer un problema y las voces más chillonas o los sonidos más suaves se pueden dejar de oír en parte.
– Al principio los todo se oye estridente porque los sonidos de alta frecuencia que ya se habían olvidado, porque antes no los podía oír, ahora se vuelven a escuchar. 

¿Tienen solución estos problemas de los audífonos?

Al principio será como volver a aprender a escuchar. El ruido de los platos en un restaurante, o el pasar una página de una revista, incluso el ruido de la cadena del inodoro, todos sonarán distinto durante unos meses hasta que el oído se acostumbre a las nuevas frecuencias. Hay que asegurarse de que el paciente sabe ajustarse el audífono y adaptarse a él, aumentando gradualmente el tiempo que lo lleva diariamente hasta que lo pueda llevar durante todo el día.

Durante las primeras semanas tendrán la sensación de estar acatarrados o de estar hablando dentro de un contenedor.

Pero anímense porque lo que importa son los beneficios que se obtienen al final.