Uno de cada diez ancianos que viven en sus domicilios sufren incontinencia, entre los ancianos hospitalizados el número asciende a cuatro de cada diez, y asciende a seis de cada diez entre los ingresados en Centros residenciales. Es una de las principales causas de determina el ingreso en Residencias Geriátricas.

¿ES FRECUENTE?

Uno de cada diez ancianos que viven en sus domicilios sufren incontinencia, entre los ancianos hospitalizados el número asciende a cuatro de cada diez, y asciende a seis de cada diez entre los ingresados en Centros residenciales. Es una de las principales causas de determina el ingreso en Residencias Geriátricas. En España se estima que ya son mas de 6 millones de Españoles los que la padecen, de los cuales unos 4 millones serian mujeres y unos 2 varones

¿LA INCONTINENCIA ES NORMAL EN LA VEJEZ?

La edad avanzada por sí sola no conlleva a los escapes de orina. Aunque en el envejecimiento normal o fisiológico se van presentando una serie de cambios que la favorecen, la incontinencia urinaria es un síntoma que pone de manifiesto alguna patología oculta y predisponente que se debe investigar.

No es un problema normal e inevitable que no tiene solución y no hay que tener vergüenza de acudir al médico para su posible solución

¿HAY FACTORES DE RIESGO?

Antecedentes: muchos embarazos, partos traumáticos, intervenciones ginecológicas, cirugía de próstata.

Problemas médicos: Parkinson, hemorragias o infartos cerebrales (ACVA), demencia, hidrocefalia, patología de la medula espinal, neuropatías periféricas, diabetes mal controlada, insuficiencia cardiaca, artrosis, osteoporosis, problemas de visión, infecciones urinarias, estreñimiento.

Consumo de fármacos: diuréticos, hipnóticos, antidepresivos, antipsicóticos, calcioantagonistas, anticolinérgicos, opiáceos.

Situación funcional: imposibilidad para desplazarse, necesidad de ayuda para vestirse y desvestirse o para la utilización del retrete, prendas de vestido poco adecuadas.

Situación social: barreras arquitectónicas para acceder al cuarto de baño, ausencia de cuidadores suficientes.

¿TODAS LAS INCONTINENCIAS SON IGUALES?

Existen unas "CAUSAS TRANSITORIAS" sin lesiones orgánicas permanentes y con un tratamiento agradecido: Infección urinaria, estado confusional agudo, fármacos, impactación fecal por estreñimiento, vaginitis atrófica, inmovilidad, alteraciones psicológicas, hiperglucemia, hipercalcemia, hipopotasemia.

Otras son "CAUSAS ESTABLECIDAS" con alteraciones estructurales bien establecidas:

Incontinencia de urgencia

También conocida como incontinencia espástica. El problema consiste en una necesidad urgente de orinar, tan apremiante que no da tiempo a llegar al cuarto de baño, produciéndose entonces la pérdida de orina. Es el tipo de incontinencia más frecuente en ancianos.

A quién afecta

Sobre todo a las personas de edad más avanzada, algo más a los hombres que a las mujeres.

Características

Las repentinas ganas de orinar se producen por una hiperexcitabilidad de la musculatura de la vejiga, que provoca contracciones involuntarias del músculo detrusor durante la fase de llenado.

Causas principales

Pueden ser:

Infección de las vías urinarias (cistitis, uretritis, por ejemplo) que provoca la irritación de la vejiga o de la uretra, lesiones debidas a quimioterapia o radioterapia, etc., algunos medicamentos, por ejemplo los diuréticos (desaparece al retirar el fármaco, es decir, es transitoria).

El alcohol y la cafeína.

Algunas patologías como la enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple, enfermedad de Alzheimer, accidentes cerebrovasculares, etc.

Causa desconocida (la llamada vejiga inestable idiopática), que representa la mayoría de los casos de este problema.

Incontinencia de esfuerzo
A las personas que sufren de este tipo de incontinencia, también conocida como de estrés o de carga, se les escapa la orina en el momento en que se produce una presión fuerte en la cavidad abdominal, por ejemplo, al estornudar, al toser, al reír, al levantar un peso, etc.

A quién afecta

Es particularmente frecuente entre las mujeres, siendo poco habitual en el hombre.

Características

El mecanismo de acción es un debilitamiento de la base de la pelvis combinado con una disfunción esfinteriana. Dependiendo del grado, la incontinencia puede ir desde muy ligera a grave.

Causas principales

A menudo se trata de una secuela de los embarazos y partos, ya que pueden modificar la posición de la vejiga y de la uretra, comprometer su funcionamiento normal y provocar un relajamiento de los músculos del perineo (región romboidal que comprende desde el pubis hasta el cóccix). Hoy en día, con la práctica generalizada de la episiotomía en el parto, se ha conseguido reducir este problema.

Otros factores que pueden desencadenar la incontinencia urinaria son la menopausia (por la modificación hormonal que se produce), una modificación de la posición normal del útero (prolapso) o un aumento de su volumen, el estreñimiento crónico, la obesidad, problemas renales, y también malos hábitos en cuanto a la forma de orinar.

Incontinencia por Rebosamiento
Se producen pérdidas involuntarias de orina en una vejiga sobredistendida y repleta: cuando la presión intravesical supera la presión uretral máxima, independientemente de cualquier aumento de presión intraabdominal, se escapa al exterior la orina.

A quién afecta

Es más frecuente en hombres de edad avanzada.

Características

La pérdida involuntaria de orina se produce porque el flujo de la orina sufre alguna obstrucción, y aunque la vejiga se llena, no se vacía con normalidad y termina por desbordarse.

Causas principales

Ciertas enfermedades neurológicas: como consecuencia de determinados problemas del sistema nervioso, por ejemplo enfermedades neurológicas que dañan el cerebro, la médula espinal o los nervios que desempeñan una función importante en el mecanismo de la micción. Algunos ejemplos de estas enfermedades son la espina bífida severa, la enfermedad de Parkinson, hemorragia cerebral, lesiones de la médula espinal como consecuencia de un accidente, etc.

Debido a la enfermedad neurológica no existe conexión nerviosa que permita el control voluntario, por tanto, cuando la vejiga se ha llenado y la presión vesical es mayor que la uretral, se produce el vaciamiento espontáneo.

En este caso no hay un grupo de edad ni de sexo más predispuesto que otro.

Obstrucción del tracto de salida urinario, siendo el motivo primordial de esto la hipertrofia de la próstata (que obstruye la uretra). Pero también puede deberse a un tumor de la vejiga o de la uretra.

En ocasiones, determinados medicamentos como ciertos antidepresivos, AINE, antihistamínicos, etc. Suele tratarse de una incontinencia transitoria

Incontinencia Funcional: grupo donde incluimos la demencia, la incapacidad física severa o los problemas sociales. 

¿SE PUEDE CURAR LA INCONTINENCIA?

Hoy se considera que con las diferentes opciones terapéuticas es posible solucionar la incontinencia en casi el 30-40% de los casos, disminuyendo la severidad de los síntomas en otro 40-50% de los casos.

Es importante detectarla lo más precozmente posible, descartar las causas más frecuentes e identificar los ancianos que precisan una evaluación más exhaustiva mediante una historia clínica completa, valoración funcional, exploración física y estudio analítico básico. Con esto podremos descubrir un porcentaje considerable de causas con tratamiento.

Medidas generales:

Aparte de una buena nutrición y de la práctica de ejercicio para mantener el tono muscular, es recomendable no aguantarse las ganas de orinar y acudir al baño cuando sienta la necesidad. Mantener una buena higiene genital.
Eliminar los obstáculos que el anciano puede encontrar en la casa para llegar desde la cama hasta el cuarto de baño, o disponer de un orinal o cuña sanitaria.
Reducir el consumo de excitantes (alcohol, café, té), si la incontinencia es nocturna se puede reducir la ingesta de líquidos a partir de la merienda.
Pañales, colectores externos en varones. 

Técnicas de modificación de conducta:

Reentrenamiento vesical: vaciando la vejiga en horarios concretos antes de percibir el deseo miccional.
Ejercicios de la musculatura pélvica de Kegel:

Intente detener el flujo de orina mientras esté orinando.
Cada vez que orine, realice dos o tres paradas breves.
Dos o tres veces al día concéntrese un momento en contraer los músculos de la vejiga y aguante 3 segundos. Después, relájese durante tres segundos. Repítalo tres veces. Puede hacerlo en cualquier momento del día.
Diariamente puede ir aumentando la duración de la contracción hasta que pueda mantenerla durante 10 segundos. Aumente también el número de contracciones hasta llegar a 10, tres veces al día.

En la Inestabilidad Vesical:

Fármacos: Oxibutinina, Imipramina, Flavoxato, Doxepina.
Estimulación eléctrica. 

En la Incontinencia de Estrés:

Cirugía
Fármacos: Fenilpropanolamina, Imipramina
Conos vaginales en la mujer para reforzar de forma progresiva la musculatura pélvica.
Estimulación eléctrica. 

Incontinencia por Rebosamiento:

Corrección quirúrgica de la obstrucción.
Cateterismo vesical intermitente o permanente si es imprescindible. 

EXPERIENCIAS DE FUTURO
Tenemos estudios prometedores que desde el punto de vista quirúrgico se basan en la realización de AUTOIMPLANTES DE CELULAS MUSCULARES (MIOBLASTOS Y FIBROBLASTOS) obtenidas de un musculo del propio paciente y posteriormente cultivadas para aumentar su número e inyectadas posteriormente en la uretra y en el rabdoesfinter

¿CUÁNTO NOS CUESTA?

Solo los costes directos serían de MAS DE 215 MILLONES DE € gastados en pañales y productos similares. Los costes sociales y en personal auxiliar son prácticamente imposibles de evaluar pero muy elevados. Los daños psicológicos que padece el enfermo incontinente, los trastornos sociales y la pérdida de autoestima que sufren muchos de ellos no se pueden medir con el mismo rasero que se aplica para medir la economía.